jueves, marzo 25, 2010

Javier Ágreda sobre PODERES SECRETOS, de Miguel Gutiérrez


En la habitual columna de los lunes de Javier Ágreda, en el diario La República, encuentro una reseña más que positiva sobre PODERES SECRETOS, el extraño libro de Miguel Gutiérrez.
Como se sabe, se trata de una nueva edición gracias a la gente de la editorial huancaína Bisagra Editores, que la lanzó a fines del 2009.
Creo, y ojo que puedo pecar de exagerado, que PS es una de las mejores novelas cortas de la narrativa peruana, de la mitad del siglo XX en adelante, obviamente si la vemos como una novela.
Ahora, nadie tiene la obligación de gustar la poética de un escritor. Sea quien sea.
Sin embargo, PS ha tenido el poder de seducir a estupendos amigos míos (que son grandes lectores) que no eran muy entusiastas de la propuesta narrativa de Gutiérrez. Se trata de una novela que todo aquel que se precie de gran lector y escritor está en la obligación de leer, no por quedar bien con Gutiérrez, sino por llenar un posible vacío en la formación libresca personal.

Tras 20 años de silencio literario, en 1988 Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) comenzó a publicar una serie de novelas –que incluía a la monumental La violencia del tiempo (1991)– que lo consagró como uno de nuestros mayores narradores de la actualidad. Ese ciclo creativo concluyó con Poderes secretos (1995) una original novela breve, mezcla de ensayo y relato histórico, que acertadamente acaba de reeditar la joven editorial Bisagra.
Gutiérrez se centra aquí en la vida y obra del Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), figura fundacional de la literatura peruana, y teje alrededor de él una complicada trama de disputas intelectuales entre los propios ideólogos de la conquista, cuyas consecuencias continúan hasta nuestros días. Pero en lugar de desarrollar ese ambicioso proyecto narrativo, el autor sigue el consejo de Borges: imagina que el libro ya está escrito y lo que entrega a los lectores es un resumen, detallado y reflexivo, de esa inexistente novela.
A la temática histórica Gutiérrez añade aquí otras dos dimensiones, como señaló en su momento el crítico Víctor Vich: la crítica estética (se discuten las opciones del narrador, la construcción de los personajes, el propósito de cada episodio) y la crítica política (Garcilaso es el paradigma de un tipo de mestizaje, el único aceptado por los intelectuales más cercanos al poder). Escrita en una prosa clara y bien trabajada, Poderes secretos es una novela que, no obstante su brevedad, reúne las principales constantes de la narrativa de Gutiérrez.

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