lunes, mayo 08, 2017

descomposición

Cuando la ideología gana terreno sobre el criterio elemental, te convierte en idiota.
Los seguidores y simpatizantes de la izquierda me han demostrado que resulta insuficiente defender en discurso la ideología chavista. Por ello, no dudan en burlarse de los miles de venezolanos que están trabajando en Lima. Soy testigo de estas burlas a diario en las redes sociales, como también en los ocasionales saraos literarios a los que asisto porque no me queda de otra.
Puedo criticar y hasta condenar muchos aspectos de la conducta moral de la izquierda peruana, pero burlarse de gente que a causa de la desesperación huye de un régimen dictatorial, sí me resulta sintomático de su grado de degradación. Si algo ha ocurrido con las izquierdas en Latinoamérica es una descomposición que se alimenta de una fe ciega en lo que asumen como ideales. Su descomposición local la vemos en las defensas al chavismo y en su silencio ante violadores de derechos humanos como Ollanta Humala. Puedo entender el desconcierto de nuestra izquierda, no así su falta de humanidad para con los hermanos venezolanos que están mejor en Perú vendiendo arepas, lo que nos da una idea irrefutable de la situación de su país. 
Un poco de desahuevina no les vendría nada mal a nuestras “privilegiadas” mentes de la zurda.

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